Estar aquí y allá, allá, aquí, donde la sombra se atreve a mirarte y alejarla con un aleteo de ojos que ni las alas de los pájaros pueden alcanzar. Estar aquí y allá, allá, aquí. Sumergirse en el silencio del instante, pedirle al tiempo palabras que en el momento no llegan. Atinar sin atino al destino y cubrir la memoria de los años de materia etérea. Donde el corazón no viene, la razón va. Donde la razón no va, el corazón viene.
I
Serán los días
como sirenas fugitivas
del adelantado reloj.
Será el tiempo
el cáliz de las horas
que se fugan.
II
Ese agua que navega
en la orilla de la isla
duerme en un hueco
de arena silenciosa.
III
Subes y bajas por el rincón de las palabras
deletreando cada curva y cada línea
a través de los renglones torcidos del sol.
Son los rayos tu pentagrama
y las notas; tu lenguaje.
IV
En el lenguaje de los huecos
solo escucho susurros.
Deja que te escriba
en el lenguaje de los muros
donde se cita la poesía y…
versayúname el alma.
V
Será que las islas ocultan en sus olas
el sabor de las mareas.
Será que la lluvia golpea
el declive del alma
cuando la piel duerme.
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