Descripción momentánea
Y de repente
se estremeció el viento
allá donde penetraba.
Quedó a la espera de un silbido
menos estridente y más cálido,
lejos del aire que lo agitaba.
Vinieron los pájaros,
vestidos de noche,
a saborear las cenizas
del viento.
La noche se hizo pólvora
en el estanque de silencios
y todo permaneció sumergido
en la nada.
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